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  • Writer's pictureAndrés Navarro

Un paso cada vez

Con todo lo que tenemos habitualmente en la cabeza, mantenernos concentrados puede ser un gran problema.


¿Quién no ha tenido días en los que no sabe por dónde empezar? Momentos en los que estamos haciendo una tarea, pero no estamos siendo eficaces porque estamos pensando en todo lo que aún tenemos pendiente.


Quiero proponeros un método bastante simple para solucionar este problema:


1. Haz una lista corta. Empieza por 3-5 tareas importantes y significativas. Luego, añade algunas tareas más pequeñas que asumirás más tarde en el día cuando estés algo más cansado. Esas son las tareas del día (lo ideal es hacer la lista la noche anterior).


2. Ordena la lista y concéntrate en la primera tarea. Si dedicas algo de tiempo la noche anterior, o a primera hora de la mañana, a priorizar la lista no tendrás que pensar cuando llegue el momento de actuar. No te permitas dudas: elige lo primero en tu lista y no lo cuestiones.


3. Déjate la piel (metafóricamente) en esta tarea. Concéntrate en eso y en nada más. Nada más existe. Sí, ni siquiera las otras tareas pendientes. Si te interrumpen con algo urgente, ocúpate de la interrupción (o añádela algo más abajo en la lista) y vuelve a concentrarte.


4. Repite. Cuando hayas terminado con la primera tarea o no puedas seguir trabajando en ella en ese momento, pasa al siguiente punto de la lista. Conforme pase el día y vayas cansandote, ocúpate de tareas más pequeñas y fáciles que también deban realizarse.


Yo mantengo una larga lista de tareas que necesito (o me gustaría) hacer en algún momento y voy colocando una o varias de esas tareas en mi lista diaria.


Es importante que esa lista diaria sea corta. No queremos que nos aplaste la ansiedad por querer programar muchas tareas en un corto tiempo. Si terminas todas las tareas de tu lista diaria, puedes escoger alguna más de tu lista larga ... ¡o tomarte el resto del día libre!


Si no eres capaz de finalizar todo (algo muy común), simplemente vuelve a colocarlos en la lista larga o llévalos a la lista diaria del día siguiente. Sólo hacen falta dos documentos de texto o del bloc de notas para llevar a cabo este método.


Este método resuelve el problema de intentar hacer siempre demasiado, obligándonos a centrarnos sólo en unas pocas cosas, y en realidad sólo en una cosa a la vez.


Pero no todo es tan sencillo... El mayor peligro de este método es el de dejarse llevar por el autoengaño y priorizar tareas fáciles o agradables por encima de otras más importantes pero desagradables o complejas.


Si te encuentras haciendo esta trampa, no te castigues por ello. Es un rasgo humano. El hecho de darse cuenta de este comportamiento ya es suficiente como para ser capaz de superarlo. Es fácil de notar con este método, porque siempre sabes en qué debes concentrarte en cada momento.


Cuando te des cuenta de que estás evitando algo difícil o desagradable, la solución es enfrentarlo. Coge el toro por los cuernos. Abraza la incomodidad, como entrenamiento y crecimiento. Hazlo sobre todo cuando no te apetezca.


Espero que estos pequeños trucos os sirvan para estar más concentrados. Más presentes.

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