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  • Writer's pictureAndrés Navarro

Hablemos de la fuerza

Puede que, cuando hablamos de fuerza, nos vengan a la mente las competiciones de Strongman, arrastrando camiones con el cuello. Sin embargo, todos necesitamos nuestra fuerza muscular para nuestro día a día: desde llevar las bolsas de la compra a casa a subir las escaleras.


El entrenamiento de fuerza no sólo te ayuda a sentirte más atractivo y "poderoso". Es bueno para el corazón, puede reducir el colesterol, mejora la postura corporal y mantiene el metabolismo activo. Además, te ayudará a aumentar tu concentración y disciplina, te dará seguridad y te ayudará a liberar estrés.


Déjame darte unos pequeños consejos antes de empezar a hacer extensiones o coger unas mancuernas:


1. Siéntete orgulloso. Desde el momento en que hagas la primera repetición de tu primera serie valora tu esfuerzo. Estás avanzando en el camino correcto para conseguir tus objetivos. Enhorabuena.


2. ¡Respira! Uno de los primeros y peores fallos es aguantar la respiración. Como referencia, intenta coger aire en el movimiento de recuperación o entre repeticiones y soltarlo cuando realices cada repetición.


3. Comienza ligero. Al principio no sabrás qué peso utilizar para cada ejercicio. Coge poco peso, prueba algunas repeticiones con la técnica correcta y ajústalo a partir de ahí.


4. Comienza simple. No busques ejercicios complicados ni pretendas completar disciplinas gimnásticas ni el entrenamiento de "The Rock". Empieza por ejercicios sencillos y ve introduciendo nuevas rutinas según vayas ganando experiencia.


5. Toma nota. Registra tus avances. Anota cuántas repeticiones y series has hecho y cuánto peso utilizaste. También tus sensaciones. ¡Hay apps para ello! La próxima vez, mira lo que hiciste la última vez e intenta subir algo de peso.


6. Confía. Cualquier entrenamiento necesita consistencia y disciplina. Los resultados aparecerán. Paciencia.


Seguiremos hablando de este tema.


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