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  • Writer's pictureAndrés Navarro

El camino del "menos"

La ley de la entropía nos recuerda que el universo tiende irremediablemente al caos. Nuestras vidas, del mismo modo, suelen tender al desorden. Muchos estamos deseando poder salir, en parte, para ir de nuevo de compras e, incluso estando enclaustrados, no dejamos de comprar más y más. En el trabajo, asumimos más y más estrés. Estamos constantemente viendo más y más series y películas en televisión o el ordenador. No dejamos de contestar más y más mensajes en el teléfono.


Nuestro sistema, nuestra vida, nuestro mundo, están basados en el "más y más". ¿Tan malo sería tratar de ordenar nuestras vidas y vivir con "menos"? Menos desorden y menos posesiones. Sólo lo esencial. Tratar de evitar la ilusoria sensación de plenitud de comprar cosas y aferrarse a ellas. Tratar de evitar la necesidad de hacer y estar ocupado, para centrarnos solo en las cosas realmente importantes.


Al soltar y aprender a contentarnos con menos, podemos generar espacio en nuestra vida. Podemos respirar. Enfocarnos en lo que más importa. Encontrar alegría en las cosas sencillas. No se trata de decir no a todo o tirar todas tus posesiones o dejar de hacer cualquier actividad. Se trata de decir sí a lo que realmente importa. Reducir lo material y lo inmaterial a lo esencial.


Pero... ¿Qué es lo esencial?


Yo también he deseado durante años el coche de mis sueños (en un principio era un BMW, después, un Camaro), me he comprado ropa de marca que llamase la atención (en mi caso eran las zapatillas... ¿Cuantos pares habré tenido?) Y he intentado abarcar todo en mi trabajo y mi formación: cursos, proyectos y viajes. Hoy intento mantener mi lista lo más sencilla posible: Mi misión (mi trabajo y mi proyecto profesional), mi círculo (mis seres queridos), uno o unos pocos proyectos de aprendizaje cada vez y una vida activa, saludable y consciente (deporte, meditación y una dieta adecuada).


Hablemos de posesiones... También podemos hacer una lista de esenciales. En ella podríamos incluir una cantidad suficiente de ropa para estar limpio y presentable (lo que implica olvidar modas y tendencias), una docena de libros (asumo que tengo más que eso en este momento, pero soy consciente de mis esenciales), el equipo necesario para meditar y hacer ejercicio, el ordenador y el teléfono (sería poco realista pretender rechazar a esto en nuestra sociedad) y cosas básicas como platos, toallas, una cama, sábanas, etc.


Y, por último, los proyectos y actividades. ¿cómo de cargada tienes tu agenda? Si pudieras reducirlo a lo esencial, ¿cómo sería? Para mí, sería algo así: Mi trabajo, mi misión (un proyecto cada vez), cultivar mi pequeña pero creciente comunidad, contados proyectos de aprendizaje y mi tiempo para compartir actividades con mi círculo. No digo que estas sean las únicas cosas que hago, pero últimamente se han convertido en la base de mi apartado "proyectos y actividades".


Ahora es tu turno: si redujeses todo a lo esencial, ¿cómo sería tu lista?


No se trata de eliminar todo de tu vida, sino de darte cuenta de qué es lo esencial y darle la importancia que merece.


Seguiremos hablando de esta filosofía. Espero que encontréis algo de paz en estas pequeñas ideas para generar un poco de espacio en nuestras vidas.


Fuerza y honor.

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