top of page
  • Writer's pictureAndrés Navarro

La glucosa, ese dulce enemigo...

Nuestras células requieren un flujo constante de energía para mantenerse activas.


En su programación "estándar" o "habitual", la primera fuente que utilizan es la glucosa; que se encuentra en la sangre, los músculos, el hígado y otros tejidos. En esta configuración, el cuerpo entiende que las grasas son reservas y no las utilizará como combustible hasta que no haya gastado toda la glucosa disponible.

Esto es debido, principalmente, a que estas moléculas grasas, en su estado de almacenaje, son demasiado grandes para nuestro sistema encargado de producir energía. Pero, en periodos de ayuno, en los que se acaba la glucosa disponible, el cuerpo se reconfigura para descomponer estos ácidos grasos en moléculas más pequeñas, con una alta capacidad de generar energía, llamadas cuerpos cetónicos. Cuando la concentración de estos cuerpos cetónicos en la sangre sobrepasa cierto nivel se considera que hemos entrado en "cetosis".


A través de una proporción concreta de los tres macronutrientes (de los que ya hemos hablado en otras ocasiones), la dieta cetogénica replica lo que ocurre en nuestro organismo cuando ayunamos: es una dieta alta en grasas y muy baja en hidratos de carbono, que conserva la glucosa en nuestro cuerpo por debajo de los niveles necesarios para poner a nuestro metabolismo en ese estado de combustión de grasas; una fuente de energía tremendamente eficiente.


Al utilizar principalmente carbohidratos como fuente de energía, nuestras células se "alimentan" de la glucosa que éstos contienen. El azúcar es una gran fuente de energía, pero a diferencia de las grasas, la glucosa genera muchos de los llamados “radicales libres” en su proceso de combustión. Estos "radicales libres" son realmente sustancias dañinas para nosotros, que están detrás de enfermedades graves como el cáncer.

Los cuerpos cetónicos, en cambio, son más eficientes a la hora de metabolizarse en las células y producen muchos menos residuos en el proceso.


Estos son algunos de los beneficios de este tipo de dieta:


1. Control de la insulina


La insulina es una hormona que se produce en el páncreas y que tiene la función de transportar la glucosa al interior de la célula y, de esa manera, regular sus niveles en la sangre.

Ingiriendo continuamente niveles elevados de carbohidratos, el cuerpo se ve obligado a producir de manera constante esta hormona. Esto puede llegar a agotarlo e incluso a hacerle desarrollar resistencia a la insulina y diabetes.


2. Pérdida de grasa corporal


Una alimentación cetogénica estabiliza las hormonas que regulan el apetito, prioriza los procesos metabólicos que aceleran la combustión de grasas y aumenta la sensación de saciedad.

Al disminuir la grasa corporal, el porcentaje relativo de masa muscular aumenta. Esto no solo tiene repercusiones estéticas, sino que también mejora la función de la mayoría de los órganos, aumenta la movilidad osteoarticular y limita el riesgo de daño articular.


3. Efecto anti-envejecimiento


De una manera general, una alta ingesta calórica nos envejece. Esto se debe a esa montaña rusa de subidas de azúcar en la sangre, seguidas de una subida de insulina, para compensarlas con la subsiguiente bajada repentina de glucosa que nos deja débiles y con hambre. En todo este proceso no solo ganaremos grasa, sino que también estamos acelerando nuestro metabolismo, haciendo que nuestras células generen más radicales libres y se dividan más rápidamente.

Así, el cuerpo es menos eficiente a la hora de reparar y reciclar las células existentes, y termina optando por fabricar otras nuevas. Esto acelera el proceso de envejecimiento debido a una mayor producción de residuos tóxicos y productos de desecho.

Con una dieta cetogénica tendemos a comer menos, lo que tiene un efecto dominó positivo en la longevidad, la minimización de los daños metabólicos y la apariencia física.


4. Optimización del sistema inmunológico


Un cuerpo adaptado a quemar grasa aumenta la producción de enzimas antioxidantes, como la catalasa o el glutatión. Estas enzimas ayudan a disminuir la inflamación y el estrés oxidativo generado por malos hábitos nutricionales o el ejercicio físico intenso.

De esta manera, la dieta cetogénica mejora nuestro sistema inmunológico, retrasando el envejecimiento, minimizando daños neuronales y reduciendo la posibilidad de desarrollar enfermedades e infecciones. Además, estas enzimas tienen un efecto especialmente potente en mantener nuestra piel joven y saludable, manteniendo su elasticidad y protegiéndola del daño causado por el medioambiente, el sol y otros agentes.


5. Mejora cognitiva


Los cuerpos cetónicos cruzan con facilidad la barrera existente entre los diminutos vasos sanguíneos y el cerebro y son una muy eficiente fuente de energía para el sistema nervioso, optimizando la función enzimática y la síntesis de neurotransmisores. Por eso la cetosis disminuye la fatiga mental y aumenta la capacidad de concentración.

También se ha comprobado que cuando nuestro cerebro utiliza cuerpos cetónicos como fuente de energía, sufre menos daños en el largo plazo, protegiendose de enfermedades degenerativas asociadas con el empeoramiento cognitivo.


6. Protección contra tumores y cáncer


Las células tumorales proliferan a un ritmo mucho mayor que las células sanas en un entorno rico en glucosa, consumiendo hasta 200 veces más azúcares.  Esto es lo que se conoce como el Efecto Warburg.

Estar en cetosis limita el crecimiento de las células tumorales, ya que en la mayoría de los casos no pueden nutrirse de estos cuerpos cetónicos.

A diferencia de la glucosa, que puede ser empleada en la síntesis de energía en ausencia de oxígeno (es lo que se denomina “glucolisis anaerobia”), los cuerpos cetónicos requieren oxígeno para ser transformados en energía. Este proceso tiene lugar en la mitocondria. Las células tumorales tienen dañada su función mitocondrial, por lo que la mayoría de ellas no pueden utilizar estos cuerpos cetónicos para "alimentarse".


7. Mejora en el metabolismo


Los cuerpos cetónicos no son sólo una fuente de energía limpia y eficiente para nuestras células, sino que además actúan como un elemento que inicia procesos anti-inflamatorios y regulan positivamente nuestro metabolismo.

Al reducir el estrés oxidativo, utilizar estos cuerpos como combustible en lugar de azúcar es especialmente relevante en la mejora del sistema cardiovascular.

Podemos usar glucosa como combustible sin necesidad de oxígeno ni de la intervención de las mitocondrias en el proceso. Por ello, el consumo continuado de carbohidratos puede llegar, de cierta manera, a atrofiar nuestras mitocondrias, reduciendo así su eficiencia e impactando negativamente en nuestro metabolismo.


8. Mejora emocional y del humor


La adicción a los carbohidratos no solo lleva a esos continuos altibajos de debilidad física, hambre y falta de concentración, sino que además hace lo mismo con nuestro estado emocional y con nuestro humor. Cuando tu cuerpo no está programado para utilizar grasas y depende de esa droga constante de glucosa como fuente de energía, necesita comer muy frecuentemente y el proceso se perpetúa en el tiempo.

Resetear tu metabolismo y re-educarle para quemar cuerpos cetónicos te liberará de esa dependencia de la glucosa y estabilizará tu humor y tu estado de ánimo.


Como veis, los beneficios de la dieta cetogénica son muchos y muy variados. Iremos viendo juntos las particularidades de esta dieta, cómo controlar nuestros macros durante la misma y qué debe contener nuestro carrito de la compra para realizarla correctamente.


73 views0 comments

Recent Posts

See All

Comments


bottom of page